JUANJO SÁEZ. Arroz Pasado. Volumen 1. Random House Mondadori, 2010.

Hace cosa de un año tuvimos oportunidad de conocer a Juanjo Sáez en los Quintos Diálogos del Sr. Boliche, ya que vino a presentar precisamente el cómic sobre el que ahora escribo.  Mi recuerdo y sensación sobre aquella charla (con desconocimiento sobre gran parte de la obra de este señor) fue que además de respirarse un cierto ambiente de gafapastismo (en el que probablemente me habría de incluir) el autor resultaba ser un tipo muy listo. Listillo, tal vez, pero sin duda con el don del oportunismo, loable cualidad que según me voy haciendo más maduro (viejo) voy sospechando que no es algo con lo que se nazca, sino algo que se cultiva.

Xavi se presenta ya tembloroso.

Por ejemplo, en esa conferencia Juanjo Sáez explicó cómo cuando él fue a presentar su cómic a una editorial para que se lo publicaran (en este caso se refería, creo, a “Viviendo del cuento. Mondadori. 2004”), decide ir a las grandes generalistas. Nada de editoriales especializadas en cómics. No, no, no. “Quiero que mi cómic lo vea todo el mundo. Es más. Que lo compre todo dios” parece decir el autor. Y dentro de este mundillo a veces tan cerrado de los tebeos esa actitud descaradamente comercial me pareció (me parece) honesta en alguien que se dedica entre otras cosas a dibujar viñetas.

 Se masca la tragedia

Así que empiezo a leer Arroz Pasado, y en la misma introducción del cómic leo que es la adaptación a historieta de la homónima serie catalana de animación, hecha por el propio Sáez, quien como tenía que hacer los storyboards tuvo claro desde el principio que  aquello iba a ser también un cómic. Además sin censura televisiva. Y así, con la gran parte del curro hecho, se hace un tochaco de 800 páginas, cuya primera impresión para un futuro lector es la de estar ante un señor librazo. Sí que va a ser listo este Juanjo, sí.

La metáfora visual, ¡recurso muy usado!

La temática del libro también creo que es bastante acertada en los tiempos que corren. Se trata de las aventuras y sobre todo desventuras de Xavi, un joven (no tan joven) diseñador catalán, a quien parece que se le está empezando a pasar el arroz, como reza el título. Obviamente es una exageración de la que se sirve el autor para tratar en clave de humor temas actuales con los que un españolito de bien, entre los 20 y 40 años, podría empatizar. Argumentos como el trabajo y las relaciones laborales, la novia y los amigos, el talento y la autoestima, entre otros, se dan cita de una manera más o menos acertada (en mi opinión el cómic se va desinflando un poco según pasan los capítulos), pero sin duda divertida. No faltan las referencias a la música, a la cultura del mp3 y a grupos fetiche como pueden ser Joy Division, los Strokes, o Tindersticks. Normal para alguien que ha colaborado para el Rockdelux.

Foto-realismo.

El estilo de Juanjo Sáez, como podéis ver en los escaneos (y vale para cualquier obra suya, ya que el registro es siempre similar), se podría definir como “infantil”, o de una manera más técnica (¿o pomposa?) como “icónico-básico”. Sí, básico, pero para nada torpe. Nos podrá gustar más o menos. Podremos pensar (y de hecho pienso) que a lo mejor se podría haber esmerado un poquito más (¿para qué dibujar un fondo si puedo poner la foto del sitio?), y a mí me viene la duda de cuánto tardará en realizar una página el autor. Pero de lo que no cabe duda es que sabe perfectamente lo que se hace. A ver si ahora resulta que los rombitos del suéter de Xavi son casualidad, o que la visera de Luis, el colega gay, está ahí porque sí. Todo (o casi todo) está diseñado por algún motivo, y la síntesis visceral de la que hace gala Juanjo Sáez en su dibujo seguramente ayuda a facilitar la narración y la identidad figurativa de la lectura (siempre me ha resultado fascinante la capacidad de los lectores de asumir vacíos y llenarlos con su imaginación). Sólo que, salvando las distancias, mientras que maestros como Quino apenas necesitan de tres viñetas para situarnos y contarnos una trama, Juanjo necesita de páginas y páginas y más páginas. Eso sí, se leen del tirón.

¿Conversaciones imaginarias con su madre?

En resumidas cuentas, estamos ante una lectura recomendable y ligerita, a pesar del tamaño del volumen (¡y es el primero!), que nos tendrá entretenidos durante el rato que nos dure. Si uno no busca más que un cómic divertido, fresco (a pesar del título) y actual, Arroz Pasado puede ser una buena opción. La edición, por otro lado, me parece impecable, y no quiero olvidarme de destacar el diseño y el color de la misma a cargo de Vanessa Cabrera, que consigue ensalzar aún más las cualidades como historietista de Juanjo Sáez.