COSEY. Viaje a Italia. Planeta DeAgostini, 2008.

 

¡Me encantan los cómics de Cosey!

No he leído todavía una historia que me haya defraudado de este autor suizo. Les puedo considerar auténticas obras maestras (Saigon-Hanoy) o ejemplos perfectos de buen entretenimiento (Jonathan, el cual, por cierto, a ver si se animan a reeditar). En cualquier caso sus lecturas te atrapan de tal manera que es imposible dejar de leer hasta acabar con el libro en cuestión.

Cosey (Laussane, 1950) empieza su carrera en los años 70, y continúa en la actualidad dedicándose a los cómics y la ilustración. En 1988 escribe Viaje a Italia, originalmente dividido en dos tomos al más puro formato europeo, 48 páginas por álbum. A día de hoy lo podemos encontrar editado tanto en los tomos separados como en uno único completo, que es el que yo me he leído.

Se trata de un cómic que si tuviéramos que enmarcarlo en un género sería sin duda en el de “cómic de autor” o, si lo preferís así, “novela gráfica”. La historia del viaje de ocio a Italia, de unos veteranos de Vietnam, cambiará para siempre sus vidas y servirá para enseñarnos los temores y afectos de cada uno, combinando de manera eficaz los flashbacks de la adolescencia con los recuerdos en tiempo real, y consiguiendo que el desarrollo de los protagonistas, a pesar del poco texto, sea magnífico. Y es, tal vez, en este punto donde está la maestría de Cosey en desarrollar historias. La definición de unos personajes que vamos conociendo poco a poco, y que gracias a una línea de diálogo, o a un gesto o mirada, se van haciendo reales en nuestro subconsciente.

¿¡La magia del cómic, verdad!?

El dibujo de Cosey es de un estilo europeo, deudor de la línea clara, y que se adapta perfectamente al tipo de historia que desarrolla. Trazos sencillos y claros, y colores bastante planos y bien definidos. Yo soy más de blanco y negro que de color, pero en este caso creo el color es fundamental y ayuda mucho a la lectura del cómic (por ejemplo, en los flashbacks, el autor se decanta por colores más cálidos con el amarillo como fondo para bocadillos y cartelas). En lo personal me encantan los paisajes de esta historia (tanto los americanos como los italianos, sean naturales o urbanos), y les considero de una belleza evocadora. Asimismo la composición de las páginas no es para nada descontada, y es un placer para el lector detenerse a admirar las mismas, una vez leídas, y deleitarnos con la geometría de las viñetas, adaptadas a cada situación minuciosamente (¡la última página es de reverencia!).

De viaje

No puedo dejar de recomendar este cómic a todos aquellos interesados en una buena y bonita lectura, sean amantes o no de los cómics. Me lo he leído ya varias veces y no me cabe duda de que lo haré otras tantas. Merece un puesto sin duda destacado en las baldas de nuestras estanterías comiqueras.

Podéis leer otra reseña en la imprescindible Tebeosfera y en la estupenda página web The World of Cosey encontraréis una gran cantidad de información detallada de este autor.